El anciano prestó su voz para mi canto
hoy, en pleno día, descansa su cielo en tormenta
se acuesta
en la cama larga
y se prenden nuevas dos lunas
ah, descanso, que calienta fríos huesos
los dulces labios grises a
las nubes soplan y soplan y soplan
desnuda la piel agrietada
presta cobijo el
manto de la lluvia
su último celaje no se agota en el reposo cuando queda guardado
en la memoria de todos sus amantes
que tristes sonríen
que felices lloran
recuerdan todos de él
desde el primer día
su triste sonrisa
cuando se acabó todo
incluyendo el descanso.
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